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DENUNCIA DE LA FUNDACIÓN RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL CONTRA LA FUNDACIÓN RAMÓN ARECES ANTE EL PROTECTORADO DE FUNDACIONES

 

 

A la atención de la Subsecretaria General Técnica. División del Protectorado de Fundaciones:

Madrid, 27 de julio de 2007

La Fundación Ramón Menéndez Pidal (NIF G-78519451 y con nº 121 en el Registro de Fundaciones del Ministerio de Educación y Ciencia) expone ante el Protectorado de Fundaciones los siguientes hechos, cuya gravedad ruega se tenga en consideración a la hora de tramitar su denuncia:
Antecedentes: Desde su constitución, en 1984, la Fundación Ramón Menéndez Pidal firmó un Convenio con la Fundación Ramón Areces, según el cual ambas Fundaciones se comprometían a velar por la conservación de la Casa Menéndez Pidal, sede de la Fundación Ramón Menéndez Pidal y propiedad de la Fundación Ramón Areces, por la continuidad de la labor de investigación histórica y filológica , por la conservación de sus valiosísimos archivos (propiedad de Diego Catalán Menéndez Pidal) y por la preservación y acrecentamiento de su biblioteca (propiedad de la Fundación Ramón Menéndez Pidal ).
Las relaciones entre ambas Fundaciones se hallan formalizadas preceptiva y estatutariamente por un Consejo Mixto de Patronos, cuya presidencia y poder de convocatoria recae en el Presidente de la Fundación Ramón Areces, Don Isidoro Álvarez Álvarez (o, en su ausencia, uno de los patronos vocales de la Fundación Ramón Areces). En este Consejo se supervisa el cumplimiento de las obligaciones que las dos Fundaciones han contraído por la conservación de la Casa Menendez Pidal y el patrimonio cultural que alberga.
Hasta febrero de 2004, estas relaciones fueron correctas y de acuerdo a la normativa legal. Pero, a partir de ese año, en que la Fundación Ramón Menéndez Pidal inicia las gestiones, ante las autoridades competentes, para solicitar de éstas el mayor grado de protección urbanística a la casa y jardín y la consideración del conjunto como Bien Cultural (protección concedida por el Ayuntamiento de Madrid, con número de expediente 713/2005/000337, que ha declarado el Olivar de Chamartín espacio protegido), la Fundación Ramón Areces no sólo ha incumplido todas y cada una de sus obligaciones como firmante del Convenio de 9 de mayo de 1984, sino que ha iniciado una escalada de acosos a la Fundación Ramón Menéndez Pidal , llegando incluso a asaltar la sede, invalidando el cierre de la puerta y manipulándola para una posterior intrusión, lo que ha obligado a la Fundación Ramón Menéndez Pidal a interponer dos denuncias el día 12, una en Comisaría de Chamartín, (nº atestado 14.764) y otra el mismo día en el Juzgado Decano de Madrid) y a hacer público los continuos atropellos que está sufriendo:

1. La Fundación Ramón Areces ha dejado de cumplir hasta las más elementales obligaciones de conservación y mantenimiento de la Casa Menéndez Pidal y de su Jardín Catalogado, durante siete semestres, en los años 2004, 2005, 2006 y 2007. Ha incumplido la obligación de convocar el Consejo Mixto de Patronos, en la reunión preceptiva semestral, a pesar de las peticiones formales de la Fundación Ramón Menéndez Pidal, y no ha contestado a ninguna de sus cartas en que se le informaba de problemas graves relativos a esta cuestión.

2. Si la voluntaria y meditada política de abandono del cuidado del perímetro tapiado, el sistema de calefacción, el jardín histórico, muros, bajantes y aleros y tejados de la casa (repetidamente denunciada en las cartas y actas de la Fundación Ramón Menéndez Pidal), que, si aún no ha afectado gravemente a la conservación de este enclave natural e histórico se debe, exclusivamente, a que la Fundación Ramón Menéndez Pidal ha asumido, durante todos estos años, la onerosa carga del mantenimiento de una finca y casa que corresponde a la Fundación Ramón Areces, y al hecho de que su Presidente, así como otras personas de bien con vergüenza civica, han colaborado mediante su desinteresado trabajo y su dinero personal para que este valiosísimo patrimonio cultural no se deteriorara o sucumbiera, porque, hay que subrayar que esta dejación de responsabilidades por parte de la Fundación Ramón Areces se refiere a una propiedad que tiene la máxima protección urbanística y `por lo tanto debe ser mantenida en perfecto estado, siendo punible contribuir por acción u omisión a su deterioro,.

3. Pese a esos desvelos, ante la imposibilidad legal de realizar en su sede obras estructurales, que no le competen, el Patrimonio de la Fundación Ramón Menendez Pidal ha sufrido daños irreparables en su Biblioteca (secciones Moderna e Hispanoamericana) y en su prestigio institucional al haber tenido que mantener inaccesibles a los investigadores durante todos estos años sus valiosos fondos hispanoamericanos.

4. La Fundación Ramón Areces ha dejado de pagar las partidas presupuestarias correspondientes a esos siete semestres, tanto las referentes a suministros, comunicaciones, conservación de la propiedad y seguridad, como las destinadas a Mantenimiento, restauración e incremento del patrimonio y sede, como aquellas destinadas a la investigación filológica, conservación y catalogación de los fondos documentales y publicaciones. El montante de esta deuda asciende a más de 600.000 euros.

5. Un hecho aún más grave es que la Fundación Ramón Areces ha publicado en su Memoria oficial de Actividades de 2004-2005 que sigue subvencionando, en virtud del citado Convenio, a la Fundación Ramón Menéndez Pidal y los trabajos de investigación que en ella dirige el profesor D. Diego Catalán Menéndez-Pidal, y cita, en concreto entre los libros publicados con su mecenazgo la Historia de la Lengua Española, obra póstuma de Ramón Menéndez Pidal. Llegando incluso a presentarse fraudulentamente como mecenas ante el público y la prensa en la ceremonia de su presentación en la Real Academia Española, cuando lo cierto es que la Fundación Ramón Menéndez Pidal no ha recibido ni un euro de la Fundación Ramón Areces ni en 2004, ni en 2005, ni después (y se ha visto obligada a desmentir oficialmente en la 2ª edición de la citada obra el haber sido subvencionada por ella). La gravedad de este hecho, sobre el que Diego Catalán, presidente de la Fundación Ramón Menéndez Pidal, llamó la atención al presidente de la Fundación Ramón Areces, don Isidoro Álvarez, y demás Patronos de la misma, sin que respondieran a las cartas, no es de índole protocolaria sino de transparencia fiscal.
Si, con posterioridad al año 2003, la Fundación Ramón Areces ha hecho una declaración en el Protectorado de Fundaciones y en el Ministerio de Hacienda en este sentido, la Fundación Ramón Menéndez Pidal solicita su rectificación inmediata y pide, además, una auditoría de la inspección fiscal del Ministerio de Hacienda, y del Protectorado de Fundaciones sobre la contabilidad de la Fundación Ramón Areces, independientemente de las acciones legales que solicitemos de organismos internacionales.

Firmado: Diego Catalán
Presidente de la Fundación Ramón Menéndez Pidal

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