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MÉXICO: LA GUERRA O LA PAZ DEPENDEN DE UN HOMBRE JUSTO![]() Autor: Eliseo Bayo México Insurgente: ¿Quién teme a López Obrador?
El segundo fraude en las elecciones presidenciales de México, mucho más importante que el primero y previsiblemente de consecuencias más trágicas, lo perpetró el lunes 28 de agosto el Tribunal Electoral Mexicano. Las evidencias de que hubo fraude masivo y burdamente ejecutado en decenas de miles de urnas son tan evidentes que sólo la ceguera política, y peor aún la irracional tendencia a llevar al país al borde del abismo y precipitarlo en él, pueden cerrar los ojos ignorándolas. El fraude fue tan ostensible que desde el día de las elecciones, 2 de julio, no ha cesado de crecer el río del descontento popular. Según analistas acreditados independientes, el presidente de la República, Vicente Fox, violó varios artículos constitucionales al inmiscuirse en la campaña electoral. El candidato Felipe Calderón recurrió a la guerra sucia para eliminar políticamente a su rival Manuel López Obrador, y el equipo de “fontaneros” más adiestrado en el desprecio a la ley dirigió una campaña que culminó con un fraude masivo en decenas de miles de mesas electorales. No es opinión de este columnista: lo dicen centenares de organizaciones sociales y políticas independientes y centenares de medios de comunicación nacionales y extranjeros no sujetos a censura. Lo niegan los medios de comunicación del Establishment, en los que colaboran intelectuales que habitualmente cobran de los fondos de reptiles. Se manipuló el total de los votos preliminares para presentar a Calderón como ganador. Además nunca se contaron tres millones de votos y sólo en una mirada posterior se añadieron 2.5 millones de estos votos a los totales. Después, 900.000 votos supuestamente nulos, en blanco y anulados fueron declarados nulos, descartados y nunca incluidos en los totales oficiales; desaparecieron 700.000 votos de urnas desprecintadas; miles de votantes no pudieron introducir su voto por Obrador; hubo evidencia de relleno de votos; en cerca de un tercio de los centros electorales sólo había observadores del partido ganador PAN, lo que daba una amplia oportunidad para manipular votos, como ha sido una constante en la historia de las elecciones mexicanas.
Además de los datos objetivos sobre los fraudes en decenas de miles de mesas electorales, quizás el dato más comprometedor es el papel que tuvo en el recuento de votos Hildebrando Zavala, cuñado de Felipe Calderón. El hecho de que un familiar tan cercano a un candidato tuviera el control de los sistemas electrónicos del cómputo, es evidencia demasiado grosera de las posibilidades de manipular los votos. Si en las elecciones de 1988 Salinas de Gortari arrebató fraudulentamente la presidencia al entonces líder del PRD Cuahuctemoc Cárdenas, bajo el pretexto de que se “cayó el sistema” para tener tiempo de manipular los datos, esta vez no ha sido necesario: el sistema ha sido manejado directamente por los implicados en el fraude.
Analistas imparciales han ratificado que en efecto hubo fraude, fue masivo, invalida los resultados y aboca al país al peor de los escenarios. Diga lo que diga el presidente Fox, al que la historia y los tribunales juzgarán severamente cuando le llegue la hora, el fraude de las elecciones presidenciales del 2 de julio equivale a un golpe de Estado perpetrado desde el interior del Estado, con la complicidad de la residencia presidencial y con la colaboración de un títere acostumbrado al fraude llamado Felipe Calderón (FECAL, según sus propias pancartas).
La batalla política se centra en desprestigiar a López Obrador, acusándole de las cosas que no hizo en el pasado y de las cosas que hará en el futuro si logra “hacerse con la presidencia”, como consecuencia no de haber ganado en las urnas (que lo hizo) sino por la fuerza “de las masas enfurecidas” (que lograron demostrar el fraude). López Obrador se ha convertido en el político más odiado por la derecha y por el Establishment “institucional revolucionario” después de los hermanos Madero. En el clima de fanatismo político que sacude a México tan pronto como un político pretende introducir la Justicia, luchar contra la corrupción y resarcir a los indios, surge siempre, sin tapujos, la consigna de matarlo. Hay quien se ha ofrecido voluntario para matar a López Obrador. Ya sólo hace falta que alguien lo contrate. Dios se apiade de los asesinos.
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La derecha mexicana ( cada vez más extremista) aliada con los poderes que han sostenido a lo largo de su historia un sistema basado en la injusticia social y en la discriminación de los mexicanos pobres (descendientes de aquellos a los que el imperialismo español despojó de sus derechos, de sus tierras, de su lengua y de sus dioses), parece estar dispuesta a la guerra civil antes que a acceder a una elemental petición de López Obrador y de sus millones de seguidores: recuento voto por voto, casilla por casilla. 15/09/2006 10:42 Comentarios » Ir a formulario |
ATENCO SOMOS TODOSEn ASALTADA LA SEDE DE LA FUNDACION RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL se informa de los graves actos contra la FRMP. En el artículo Para protestar por el asalto y acoso a la Fundación RMP detalla las instituciones y direcciones e.mail a las que pueden enviar sus cartas de solidaridad.Para leer todas las cartas, en el tema "Cartas de los Amigos del Olivar de Chamartín". Publiquen estas informaciones en sus bitácoras para romper el silencio informativo de los grandes medios de comunicación.
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